Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2005.
18/08/2005
26/08/2005
El puzzle de cada día
He comenzado a leer "la vida, instrucciones de uso" de George Perec. Esa novela comienza por una acertada e inquietante descripción de los puzzles. Perec habla del gran secreto de jugar a montar uno de estos rompecabezas: Contrariamente a lo que se piensa el montaje de puzzles es un juego en el que juegan dos, el que diseña el puzzle y el que lo reconstruye.
Desde que trabajo en el periódico me impresiona la importancia que tienen hasta las más pequeñas piezas del gran puzzle de la información. Quizá es porque la tinta sobre el papel otorga a cada noticia, a cada pieza, mucho más valor que las palabras que viajan por el aire, radio, o por los circuitos, internet.
Cartas al director, gente que se acerca para ser entrevistada, lectores que llaman indignados por una foto publicada del rebaño de ovejas que pastorean... piezas, piezas.
¿Cual es la imagen misteriosa del puzzle que todos los días pensamos estar a punto de solucionar sin que jamás lo logremos? Esta pregunta, evidentemente, es pura retórica, olvidadla.
Leer a Perec y ver de madrugada el ala oeste de la Casa Blanca (se aprende mucho).
El último viernes de agosto

Contrariamente a lo que alguno pueda pensar por el título de este artículo no lo escribo triste aunque, ciertamente, suena melancólico.
En este último viernes de agosto el calor no ha cesado, aunque ha perdido algo de su fuerza. Entre las cuatro y cuarto y cuatro y media de la tarde, hora en la que camino hacia el trabajo, en la calle hay locos recostados en bancos sin entender las velocidades del tiempo, chinos que dormitan a la puerta de sus negocios, camareros que miran la televisión sin entender las imágenes, rumanos que tocan el arcordeón por terrazas en las que algunos ojerosos empleados de banca toman café y un chico que cuenta sus desamores a una amiga, que bosteza, de la que está secretamente enamorado.
Yo camino entre todos ellos y ellos no saben lo bien que a veces me caen, lo complice que me siento de ellos, porque, sencillamente, nunca hablo cuando camino hacia el trabajo.
Me he vuelto a dejar el bigote, el bigote de fresa.
31/08/2005
Feria

Feria son payasas, pero payasas guapas.
Schwarzkopf




